Blog que recoge las actividades realizadas en el IES Virrey Morcillo en torno al Plan de Igualdad y contra la violencia de género.
domingo, 31 de marzo de 2024
MAESTRAS DEL ARTE, MAESTROS DE LA LITERATURA
lunes, 18 de octubre de 2021
DÍA DE LAS ESCRITORAS
domingo, 8 de marzo de 2020
Las que fueron: Jane Austen
Greatings to my fellow ladies from tomorrow;
I am writing with regard to your question about how my life is and how it is for me to write while having these chains that society has put on me since I was a young lady.
Well, to start, people all around me expect me to marry a rich man and have kids to raise but I do not want to commit to a man just to allow him to put barriers and walls against my will and freedom as a human being. It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife. I am convinced that I shall never see a man whom I can really love. I require so much!
I once was about to marry a man, and I had feelings for him but luckily I turned down his offer. I would rather be alone forever than have someone to be shaded by. I am a woman with dreams to achieve, I am not ready or interested in getting under arrest by this society. Even though I feel alone sometimes, I still have people around me that I love and that love me back; and I will always have books by my side and so do all of you.
To change the subject a little bit, I will show you how it is like for me to write nowadays, in the 18th century.
I declare after all, there is no enjoyment like reading! How much sooner one tires of any thing than of a book! -- When I have a house of my own, I shall be miserable if I have not an excellent library. The person, be it gentleman or lady, who has not pleasure in a good novel, must be intolerably stupid.
Reading opens up
our mind and our heart, leading us to incredible worlds and different people to
look up to or to just hate. Writing is even better; there is no such a thing as
writing, it makes all kinds of frustation disappear out in the void. Every
woman I know should write, they have astonishing stories to tell and spread but
why do not they write? That is the
question. They tell us we should be occupied by chores, not reading. They doubt
our potential to create, they say we are not as good as male writers; beacause
we are women, and it seems like we can not attempt to the same things or to be
equally considered. We are weak, they say. We have lack of intelligence, they
say. But I say: do not believe a word they say, ladies.
Give a girl an education and
introduce her properly into the world and she will be succesful and fearless and
will undoubtedly achieve anything she attemps to. Just like a man, we can reach
great things.
Finally, to all the ladies of the
21st century, be strong and never doubt that you are valuable and powerful and
deserving of every chance in the world. My heart is, and always will be, yours.
Sincerely,
Jane Austen
Texto creado por María Luján Invernizzi
Las que fueron: Emilia Pardo Bazán
A la Representación de la RAE,
16/03/1919
Madrid, España.
A la
muy ilustrísima Real Academia Española:
Nunca
fui falta en modales estimados pertenecientes a la RAE, y si, digo estimados,
ya que por ahora vuestras puertas se encuentran cerradas ante cualquier figura
femenina, por muy buena calidad literaria que presente. No obstante, al
contrario que ustedes, y hablo en general, comenzaré deseándoles un grato
saludo.
Me
gustaría hacerles conocedores de mi opinión acerca del reciente desplante que
ha recibido mi persona por parte de uno de sus miembros, ya no por su negativa
hacia mi propuesta para entrar en la RAE, sino por la gran falta de respeto y
de modales que he recibido. No me malinterpreten, a mí sus palabras no me
hieren, lo que no me cabe entender es como una institución de ese nivel y de
esa carga lingüística, contrapone los sexos antes que la inteligencia, lo que
demuestra su escasez de esta última y la atrasada mentalidad de sus
componentes.
Muchos
periódicos afirman que presento una de las personalidades más arrolladoras de
la literatura de este siglo. Me formé en la amplia biblioteca de mi padre,
perteneciente a las cortes y, sin elogiarme en demasía, hasta el momento llevo
una exitosa carrera literaria, además de haber sido recientemente nombrada
catedrática por la Universidad Central de Madrid.
Entre mis cualidades destaca mi curiosidad y
mi capacidad de liderazgo, así como la gran habilidad de mantener la serenidad
en los arduos momentos. Les cuento esto para que abran los ojos, si estas
cualidades que les estoy parafraseando las enunciase un hombre, no dudarían en
pensarse su incorporación. Dense cuenta, ser hombre o mujer no condiciona el
coeficiente intelectual. Aquí hallamos la prueba, precisamente cuando al
negarme el acceso, uno de los académicos me despreció utilizando palabras
impropias de alguien de su “alto nivel y prestigio”. No se preocupen, que dadas
las circunstancias creo que debo agradecerles su rechazo hacia mi persona.
Mejor
sola que mal acompañada, mejor fuera que dentro y oprimida, y antes de
despedirme me gustaría que les quedase clara una única cosa.
La
revolución está en camino, lo quieran o no, y llegará el día en el que las
mujeres dejemos ser despreciadas por motivos de sexualidad; llegará el día en
el que muchos oficios los dirija una mujer, y será ahí, cuando quizás muchas de
las personas como ustedes se queden sin empleo por prepotencia, aires de
superioridad y opresores. Ya no les valdrá el haber nacido hombres para tenerlo
todo más fácil, porque cuando se vean indefensos en un mundo en el que existe
la igualdad, en el que cada persona lucha por lo que quiere y tiene las mismas
posibilidades para estudiar, se darán cuenta de toda la parte femenina de la
población que hasta ahora no se ha tomado en cuenta y que consta de igual o
incluso más capacidad intelectual entre otras que todos ustedes.
Por
tanto, concluyo dándoles las gracias, porque les aseguro que pasaremos a la
historia, y que cuando en un futuro, una nueva generación mire hacia atrás,
sonría, dándose cuenta de que como bien dijo mi buen amigo Miguel de Unamuno,
ustedes podrán vencer, pero no convencer, porque vencer no es convencer,
imponer no es aceptar, por ahora venceréis porque tenéis los medios necesarios
y la ley de vuestro lado pero no convenceréis porque para convencer hay que
persuadir y les aseguro que ni lo habéis conseguido ni en un futuro lo haréis.
Atentamente,
Emilia
Pardo Bazán.
Texto creado por Nuria Lozano
Mujeres en el deporte
Pocos son los nombres de referentes en el deporte femenino que cualquier adolescente puede decirle; pregúntele en cambio por masculinos, la lista puede ser interminable. De ahí este artículo. Queríamos rescatar del olvido a algunos de esos referentes y conocer que a lo largo de la historia ,no sólo en la actualidad ,muchos nombres de mujeres deberían estar en las listas de referentes de cualquier amante del deporte. Advertimos de que no están todas las que deberían pero hemos escogido algunas de las más relevantes en diferentes épocas y en diferentes disciplinas para demostrar mujeres deportistas que han sido relegadas a un segundo plano o al olvido más absoluto.
Nettie Honeyball (1894)
Nettie Honeyball fue una activista de los derechos de la mujer, quiso demostrar
que “las mujeres no son esas criaturas ornamentales e inútiles que los hombre
pintan” y que, al contrario, podían lograr emanciparse y tener un lugar
importante en la sociedad. Para ello, en 1894, Nettie Honeyball fundó el primer
club deportivo femenino, el British Ladies Football Club. Publicando un anuncio en la prensa para buscar a compañeras que le ayudaran
en esa aventura, y gracias a buenas relaciones públicas y su gran empeño,
consiguió que el primer encuentro tuviera una asistencia multitudinaria.
Charlotte Cooper (1900)
Charlotte Cooper, tenista profesional, fue la primera mujer en ganar un título olímpico y lo hizo en los Juegos Olímpicos de París 1900. No recibió medalla
porque estas no comenzaron a otorgarse hasta la siguiente edición de los
Juegos. Fue cinco veces campeona del torneo de Wimbledon, la última de ellas en
1908, con 37 años de edad (un récord hoy imbatido) y ostentó el título de
subcampeona en seis ocasiones más.
Lilí Álvarez (1924)
Lilí Álvarez fue una polideportista, escritora y periodista española.
Disputó tres finales de Wimbledon y tres semifinales del Open Francés. Fue la
primera española que participó en los Juegos Olímpico, en París en 1924. En
1931 conmocionó al mundo al ser la primera mujer en vestir una falda dividida.
Gertrude Ederle (1926)
En los Juegos Olímpicos de 1924
logró su primera medalla de oro y ha establecido más de veintinueve récords
mundiales. Esta campeona olímpica de natación
fue la primera mujer en cruzar a nado el Canal de La Mancha, que separa Gran
Bretaña de Francia. Lo hizo en 1926, después de un primer intento fallido en
1925, y tardó 14 horas y 34 minutos en llegar a la orilla francesa, batiendo el mejor tiempo que ostentaba un
caballero. Su récord de tiempo solo pudo ser batido mucho tiempo después,
en 1950.
Alice Milliat (1928)
Alice Milliat fue miembro de Femina Sport y ayudó a formar la “Federación
Francaise Sportive Feminine” en 1917. En 1921 organizó el primer evento
deportivo femenino internacional en Montecarlo y en agosto de 1922 se llevaron
a cabo las primeras Olimpiadas Femeninas en París donde compitieron mujeres de
Estados Unidos, Gran Bretaña, Suiza, Checoslovaquia y Francia.
El COI convenció a Milliat y al FSFI de cambiar el nombre de su evento para
que no incluyera la denominación de “Olimpiadas”, a cambio de añadir varios
eventos femeninos a los Juegos Olímpicos de 1928. Los Juegos Olímpicos de
Coubertin, debido a la presión de Milliat, finalmente integraron cinco eventos
femeninos de atletismo frente a los 22 masculinos en los Juegos Olímpicos en
1928. Jutta Kleinschmidt (1962)
Empezó su carrera
deportiva en 1987 participando en rallys como piloto de
motocicletas hasta 1992, cuando decidió participar en carreras de resistencia
de automóviles. En 1998 hizo parte del debut del primer equipo femenino en
competencia profesional de automóviles en el UAE Desert Challenge.
Se impuso como
ganadora en el 2001 en la competencia máxima del Rally el Paris-Dakar venciendo
a competidores de todos los géneros, fungiéndose como la única primera y única
mujer en haber logrado este título hasta la fecha.
Kathrine Switzer (1967)
Katherine Switzer fue la primera mujer en correr un maratón, en 1967 y más
tarde, en 1974, ganó la Maratón de Nueva York. Por aquel entonces, Switzer tenía 19 años, estudiaba periodismo deportivo
en Nueva York y, como allí no había disciplinas deportivas para mujeres, ella
practicaba con el equipo masculino de atletismo. Briggs, su entrenador, solía
contarle historias de las 15 maratones de Boston en las
que él había participado. Cansada de todas esas historias, le propuso correr la
maratón, pero él no creía que una mujer fuera capaz de correrla, porque
consideraba que las mujeres eran “físicamente inferiores”. Ante la furia de
Switzer, su entrenador le propuso un trato: si ella le demostraba que podía
completar ese recorrido, él mismo la llevaría a Boston. Un día, en un
entrenamiento, corrieron no 42 sino 50 kilómetros y, cuando terminaron, él se
desmayó. Al día siguiente, le dijo: “Tienes que inscribirte”.
Nadia Comăneci (1976)
Esta ex-gimnasta proveniente de Rumanía fue la
primera atleta en la historia en conseguir una calificación de diez puntos
(calificación perfecta) en una competición olímpica de gimnasia
artística, y fue gracias a su ejercicio en barras asimétricas en los Juegos
Olímpicos de Montreal 1976, cuando ella solo contaba con 14 años. Nadie hasta
entonces había obtenido esta nota en un ejercicio de gimnasia artística de unos
Juegos Olímpicos. En el año 2000, la Laureus World Sports Academy la nombró
como una de las atletas del siglo.
Edurne Pasabán (2001)
Una de las grandes hazañas del deporte español la ostenta Edurne Pasabán,
que fue la primera mujer en el mundo en coronar los 14
ochomiles (14 montañas de más de
ocho mil metros de altura), y la vigésimo primera persona del mundo en hacerlo.
Su primer ochomil fue el monte Everest, en 2001, y el Shisha Pangma, en el
Tíbet, fue su último ochomil coronado, en 2010.
